viernes, 30 de diciembre de 2016

El día que me pillaron viendo mujeres desnudas

Como ya os dije en el anterior post, hace mucho años que trabajo como comercial, y me ha pasado de todo en el trabajo. Pero como anécdota os voy a contar el día que peor lo pasé, con una mezcla de vergüenza y diversión, para que toméis nota.


Tras haber rotado en varios departamentos de venta, por fin me tocó el de informática, que era el más deseado y al que sólo se llegaba tras tener mucha experiencia en otros sectores. Llevaba una temporada cuando, en aquel día fatal, se me ocurrió hacerme con un portátil de última generación, y en la hora en que había mejor afluencia de público, probarlo con lo que en aquella época era la afición masculina por antonomasia: ver porno.
En un rincón algo escondido, encendí el pc y empecé a navegar por internet, tecleando de memoria algunas de las webs X que más me gustaban en aquel momento; un poco después empecé a aburrirme, y decidí buscar algo nuevo, así que teclee: "incesto porno". Al momento empezaron a salirme nombres de vídeos relacionados con este tema, y acabé entrando en uno llamado "Pillada a mi hermana". Era bastante largo, más de 20 minutos, pero como por suerte seguía sin venir ningún cliente, pude ver íntegramente el asunto y disfrutar de una follada con la supuesta hermana del tipo, con orgasmo femenino incluído en forma de lluvia dorada.
Una vez acabado enlacé directamente otro vídeo porno, esta vez de categoría lésbica; no es que fuera mi tema preferido, pero al menos era novedad. Empezaron a salir jovencitas desnudas a diestro y siniestro, pero como me pareció que aquello tenía poco asunto, preferí mejor ver otro de dos chicas masturbándose; y ahí se vino el desastre.
No sé todavía cómo, debí de subir el volumen del equipo justo cuando el vídeo empezaba a reproducirse; eso, unido al repentino silencio que se produjo en el hilo musical del establecimiento, y que las tías eran unas salidas que gritaban como si se fueran a volver loca, hizo que todo el mundo pusiera sus ojos en mí, sin ninguna duda de lo que estaba haciendo con el pc.
Las consecuencias de aquello os la contaré en un próximo post, pero ya podéis imaginar lo que recé en aquel momento para que se me tragara la tierra.

viernes, 25 de noviembre de 2016

El trabajo en una tienda de electrodomésticos


Hace muchos años que trabajo en tiendas de electrodomésticos y he vivido todos los cambios posibles; desde el cambio de la peseta al euro así como la evolución de la tecnología hasta lo que tenemos ahora y la verdad es que echo mucho de menos cómo funcionaba antes el sistema.

Puede que hubieran menos herramientas y ciertos trabajos no informatizados fueran más tediosos, pero se respiraba otro ambiente, había más compañerismo y casi no existía esa competición mortal que hay hoy en día por ser el mejor vendedor. Antes sencillamente vendías, te llevabas tu comisión y tan feliz, pero ahora hay luchas encarnizadas dentro de las tiendas de electrodomésticos y no existe la confianza entre compañeros.

Recuerdo que cuando vendía ordenadores hasta me ponía a ver porno cuando no había nadie y no digo que eso estuviera bien, pero ahora estás vigilado por un montón de cámaras y encima los ordenadores están capados para que solo puedas entrar en los programas de trabajo.

A ver, entiendo perfectamente que los empresarios se juegan su dinero, pero cuando eres una persona responsable no hace falta que estén todo el día dándote con una vara, sabes de sobra cual es tu trabajo. El problema ahora es que no tienes ni un solo segundo de respiro y eso se traduce en un descontento general de toda la plantilla, encima haces un montón de horas de más que no te las pagan y resulta que luego te dan un martes o un miércoles libre para compensar en el mejor de los casos. De verdad, ¿hay derecho a esto?...

Los empresarios aún no son conscientes de que cuanto mejor traten a sus empleados más van a rendir y encima irán contentos a trabajar, tampoco las empresas de recursos humanos hacen la vista gorda porque lo único que parece que hacen es cobrar y bailarle el agua a los que pagan, pero los empleados seguimos siendo un cero a la izquierda.

Somos millones de trabajadores los que estamos en esta situación y seguro que si nos uniéramos podríamos hacer algo, la unión hace la fuerza y si tenemos que confiar en los sindicatos también vamos apañados, al menos en mi empresa jamás han hecho nada por ayudarnos porque al final siempre han tragado con lo que la empresa ha querido.

¿Os apetece contarnos vuestra experiencia?, ya que no podemos hacer nada por lo menos en este blog podréis desahogaros, os escuchamos...